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07 September 2010 | 28 Elul 5770 | VaYelech

“El Amanecer del Día” / Vol 10 No 9

Una de mis historias Judías favoritas es acerca de los dos estudiantes de la Yeshiva quienes discutían acerca de cuándo comienza el amanecer del día. Uno decía que amanecía cuando no se podía notar la diferencia entre el árbol de olivo y la higuera. Un árbol de olivo tiene hojas pequeñas; la higuera tiene hojas grandes. El otro argumentaba que el amanecer del día era cuando uno podía notar la diferencia entre un hombre y una mujer. Ninguno de los dos se ponía de acuerdo. Finalmente, ellos le preguntaron a su rabino. El rabino contestó, “El amanecer del día ocurre cuando ya no se puede ver la diferencia entre un Judío y un Gentil. Ese es el amanecer DEL DIA.”

Jeremías, un profeta de Judá, escribió:

“He aquí que vienen días”, dice Yahvé, “en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá,”
(Jeremiah 31:31)

Pero en cambio, esto es lo que se ha estado enseñando por más de 1700 años,

“He aquí que vienen días, dice Yahvé, en los cuales haré nuevo pacto con algunos del pueblo Judío pero primeramente con la Iglesia Cristiana Gentil.”

Como resultado, cuando un maestro de la Biblia habla acerca de las Dos Casas de Israel, más allá del marco escénico histórico de los profetas, la mayoría de los creyentes piensa que se trata de un asunto extraño. Ellos no están al tanto del asunto. Aún los Judíos Mesiánicos caen presa de este paradigma y ven al mundo del creyente dividido en Judíos y Gentiles (no existen las dos casas de Israel; Israel se trata solamente de Judíos). Por favor, no me malinterpreten. Yo acepto el hecho de que la presente realidad de entendimiento se define de esta manera. Sin embargo, la Biblia no define al pueblo de Dios de esta forma. La Biblia define al pueblo de Dios (la asamblea llamada afuera) como el “remanente de Israel” y los “hijos de la promesa”. Ella dice que los verdaderos descendientes de Abraham, Isaac y Jacob son aquellos de la semilla de Abraham (aquellos quienes creen en la promesa de Dios acerca de un Hijo). ¡La genealogía no determina la redención! Sin la redención, usted no verá el reino. La Biblia define a los creyentes del Mesías como la Casa de Jacob redimida, la cual incluye descendientes físicos de Jacob y los extranjeros, los que vienen a permanecer, aquellos adoptados y aquellos injertados a la familia. Claramente, el mundo creyente se define a sí mismo de una forma diferente. Algunos Judíos Mesiánicos quieren verse a sí mismos como la cuarta rama del Judaísmo; sin necesidad de ser injertados. Para la mayoría, los Cristianos se ven a sí mismos como la “iglesia” gentil, injertada en su propio árbol separado. Así es que, ¿cuál de los dos es?

¿Se habrá descuidado Dios y Él necesita poner al día su gran plan para que se ajuste a nosotros? ¿O nos hemos descuidado nosotros y ya no vamos más paralelos con el gran plan de Dios de “restaurar el reino de Israel?

Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”
HECHosea 1:6

Los Cristianos no argumentarán el hecho de que Yeshúa el Mesías vino para ser Redentor. Él hizo el trabajo de Redención, pero ellos raramente ven que el Mesías es profetizado para hacer otra gran obra – Restauración. Específicamente, Él es profetizado para reunir a los esparcidos de Israel por las naciones. Por esto muchos Judíos no creyentes rechazan el Mesianismo de Yeshúa. Él no cumplió esa profecía. No obstante, ellos fallan en entender que la reunión de los esparcidos de Israel tenía que incluir ambas casas (Judá y Efraín). Judá no había sido aún esparcido cuando Yeshúa hizo la obra de redención. Aún más allá, la reunión de Judá y Efraín está profetizada para que ocurra al final de los tiempos, cuando el tiempo de los Gentiles se cumpla.

Cuando Simeón vio por primera vez a Yeshúa como bebé, él estaba esperando por “la consolación de Israel.” Cuando Ana vio al niño en el templo, ella estaba esperando por “la redención de Jerusalén.” Si usted lee esas profecías de Isaías, él estaba describiendo un evento mayor por el cual los discípulos preguntaron después – la restauración del reino a Israel.

En esta generación, hemos comenzado a ver cuán real son esas profecías. Hemos visto la primera instalación de Judá regresando a la tierra de Israel después de una cautividad a nivel mundial. Sin embargo, la profecía es específica en este respecto. La Casa de Israel también se juntará con Judá. Pero esta unión toma lugar después de que un conflicto en particular es resuelto. Ese conflicto es entre la Casa de Jacob y Esaú. Los presentes habitantes del país que están combatiendo a Judá son los descendientes de Esaú. Ellos son llamados los Palestinos. Por lo tanto, en esta generación debemos prestar peculiar y cercana atención. Estamos a punto de ver el fin del exilio para Israel en las naciones y ver al Mesías juntar a los esparcidos de Israel. Las Escrituras se refieren a este suceso como la restauración de las dos casas de Israel.

Para entender las profecías de las dos casas de Israel, usted tiene entender cómo es que la profecía trabaja en la Biblia. Esto es, usted tiene que entender cómo la Torá comienza con estas grandes profecías. Moisés es el más grande profeta del Mesías. Si el Mesías va a juntar a los esparcidos de Israel de las naciones, entonces Moisés ha tenido que haber hablado de eso. Déjenme acortar ese estudio dándoles una regla predominante de la profecía.

Lo que les ocurre a los padres, les ocurrirá a sus descendientes.

La división de las dos casas de Israel y su futura unión comienza con el regreso de Jacob a la tierra prometida después de haberle servido a Labán por 20 años. Si usted se recuerda, Jacob se fue de la tierra prometida al principio bajo una nube. De hecho, Esaú, su hermano, había jurado matarlo. Después de haberle servido a Labán, habiéndose casado y tenido hijos, se le dijo a Jacob que regresara a la tierra prometida. El Señor le prometió multiplicarlo. En vez de escabullirse en la tierra, Jacob envía mensajeros con la esperanza de resolver el conflicto con Esaú. Nuestra historia empieza aquí con los mensajeros regresando.

Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Vinimos a tu hermano Esaú, y él también viene a recibirte, y cuatrocientos hombres con él. Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió; y distribuyó el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos campamentos. Y dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará.
Genesis 32:6-8

Era bueno que Esaú viniera a verlo, pero que trajera consigo a 400 hombres, era desastroso. Era obvio que Esaú quería hacerle daño a Jacob y a su familia. Las Escrituras simplemente dicen que Jacob estaba grandemente angustiado y con miedo. Estoy seguro que usted ha escuchado la expresión anteriormente. Es llamada “la angustia de Jacob”. Cuando Jeremías se refiere a la angustia de Jacob durante el fin de los tiempos, él está haciendo referencia a esta historia (Jacob y Esaú).

Jacob oró e ingenió un plan para proteger su familia mientras estaban en manos de sus enemigos. Él los dividió en dos campamentos. Esta división se basaba en sus dos esposas, Lea y Raquel. Él envió a Lea y sus hijos primero adelante y después envió a Raquel con su hijo José. Esta división de la familia de Jacob es también una profecía.

Dios siguió este mismo plan de Jacob cuando todo Israel fue esparcido en las naciones. Dios sabía que caeríamos en las manos de nuestros enemigos y seríamos expulsados de la tierra prometida. Él hizo lo mismo que hizo Jacob. Él dividió a Israel en dos casas: la Casa de Judá y la Casa de Israel, comúnmente conocidos como el reino del Norte y el reino del Sur. Este evento tomó lugar después de la muerte de Salomón. La Casa de Israel cayó en la cautividad de Asiria a principio del 722 A.C. y la Casa de Judá cayó en cautividad con los Romanos después del 70 D.C. (Mencionaré la cautividad de Babilonia dentro de poco). Así fue como Israel fue esparcido por todas las naciones.

Primero revisemos cómo la Casa de Israel fue esparcida y cómo ellos están profetizados de regresar a la tierra. Empezaremos con el profeta Oseas.

Y le dijo Yahvé: Ponle por nombre Jezreel; porque de aquí a poco yo castigaré a la casa de Jehú por causa de la sangre de Jezreel, y haré cesar el reino de la casa de Israel. Y en aquel día quebraré yo el arco de Israel en el valle de Jezreel. Concibió ella otra vez, y dio a luz una hija. Y le dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ruhama, porque no me compadeceré más de la casa de Israel, sino que los quitaré del todo. Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por Yahvé su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes. Después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo. Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios.
OSE 1:4-9

Oseas tuvo tres hijos: Jezreel, Lo-ruhama y Lo-ammi. Los significados de sus nombres fueron las profecías a la Casa de Israel (el reino del Norte). El Valle de Jezreel en las áreas del norte de Israel son para el riego del cultivo de grano. Fue aquí donde la Casa de Israel fue derrotado militarmente por los Asirios. Lo-ruhama, que significa sin misericordia o sin compasión, fue un juicio devastador. Ni aún sus oraciones fueron escuchadas cuando ellos clamaron al Señor. Pero el nombre del tercer hijo y juicio es único y muy dificultoso. Literalmente, la Casa de Israel perdió su identidad como siendo parte de Israel. Ellos querían ser como los demás pueblos; ellos recibieron lo que querían. Como resultado, ellos no podían recordar más ni tener una pista de quiénes eran ellos ni de dónde venían. (Esto me recuerda de muchos Americanos hoy día).

Cuando los profetas de Israel le dieron un consejo negativo, ellos concluyeron con una nota positiva. Ellos no dejarían al pueblo sin esperanza. Cada vez que ellos hicieran el cambio de un consejo negativo a uno positivo, ellos utilizarían las palabras “con todo” y “no obstante”. Escuchen a Oseas cambiando al consejo positivo con relación a Israel.

Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente. Y se congregarán los hijos de Judá y de Israel, y nombrarán un solo jefe, y subirán de la tierra; porque el día de Jezreel será grande.
OSE 1:10-11

Usted pensaría que si un pueblo fuera derrotado militarmente, tomados cautivos y que no obtuvieran compasión ni misericordia de su Dios, que ellos disminuirían en número y eventualmente morirían completamente. Pero la profecía de la Casa de Israel se trata exactamente de lo opuesto. En vez de disminuir, el Señor ha dicho que la Casa de Israel aumentaría en número más allá de lo que cualquier hombre pudiera enumerar o contar. Esta es la promesa original de Dios dada a nuestros padres. Sus promesas permanecen a pesar de nuestro propio comportamiento de lo contrario. Pero más que eso, Dios ha prometido que la Casa de Israel se convertiría en creyentes del Mesías mientras estuvieran esparcidos por las naciones.

Uno de los principales dogmas de nuestra fe del Nuevo Pacto es que una vez que una persona crea en el Mesías, aún en su nombre, ellos reciben el poder de ser uno de los hijos del Dios viviente.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
JUAN 1:12

Cuando una persona recibe al Mesías como parte del Nuevo Pacto, él se convierte en uno de los hijos del Dios Viviente. Esto es exactamente lo que dijo Oseas que le pasaría a la Casa de Israel mientras estuviera esparcida por las naciones. Según la promesa de Dios, muchos de los llamados creyentes Gentiles en la iglesia Cristiana tienen que ser descendientes físicos de la Casa de Israel. Por esto el Apóstol Pablo cita esta profecía de Oseas cuando él defiende su rol y ministerio como el Apóstol de los Gentiles.

Pablo cita la profecía de Oseas en Romanos capítulo 9:24-26. Además, Pablo define al remanente de Israel como los creyentes en el Mesías que se originan en dos grupos: aquellos de Jerusalén (la Casa de Judá llamados Judíos) y “aquellos de entre los Gentiles” referidos por Oseas como “no pueblo mío” (la Casa de Israel). Muchos en la Iglesia Cristiana Gentil se han apropiado de esta enseñanza de Pablo para auto justificar una Iglesia Cristiana Gentil separada de Israel. Esta es la forma más pura de la “teología de reemplazo”.

“¿Y qué con respecto a los Gentiles?” Se preguntará usted. Pablo contesta eso en el verso 30 y después dedica todo un capítulo (Romanos 15) discutiéndolo. Ellos son como la multitud mixta que dejó Egipto, quienes fueron contados en las tribus de Israel en el libro de Números. No todo el mundo que dejó Egipto era un descendiente físico de Jacob. Los hijos de Israel incluían a “los extranjeros, los que permanecieron, los adoptados y los injertados.” Ellos son llamados “hijos de la promesa” cumpliendo la promesa de Dios a Abraham, “En tu semilla, todas las familias de la tierra serán bendecidas.” Ellos fueron contados en el libro de Números con las tribus de Israel. Aún el profeta Isaías enfatiza la inclusión de los Gentiles a la familia y en la adoración a Dios en el templo.

Y el extranjero que sigue a Yahvé no hable diciendo: Me apartará totalmente Yahvé de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco.
Isaiah 56:3
Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Yahvé para servirle, y que amen el nombre de Yahvé para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. Dice Yahvé el Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados.
Isaiah 56:6-8

Yo siempre trato de señalar a los hermanos, que el lugar maravilloso al que vamos –la Nueva Jerusalén – tiene 12 piedras de fundación nombradas en honor a los doce apóstoles y las doce puertas perladas nombradas en honor a las tribus de Israel. Les recuerdo que no existe ninguna puerta Gentil. Allí no existe ninguna puerta Bautista, Católica, Independiente, Luterana, Pentecostal, etc. Si usted no es contado como parte de las tribus de Israel, usted no entrará.

¿Cómo fue que nos salimos tanto del camino?

Por varios años, me he esforzado en demostrarle a mucha gente de cómo nosotros somos la última generación, la generación de la cual habla Moisés, los profetas y Yeshúa. Somos un grupo bien único en la historia del mundo basado primeramente en nuestra población, nuestra habilidad de viajar y nuestro uso de la tecnología. Ninguna otra generación en la historia se puede comparar con nosotros. Aún si usted agrupa todas las previas generaciones, y la compara con nosotros, ellos no se acercan a nosotros.

Me parece obvio que Dios ha planificado estos días para hacer Su manifestación clara para cumplir todo su buen parecer. Una cosa se ve clara en toda esta dinámica. El mundo está cambiando y cambiando más rápido de lo que la gente puede seguir. La situación actual ya no es más estable. En vez de una imagen inmóvil, está la película en movimiento. Esto es particularmente cierto en la realidad espiritual. Yo pienso que el Dios de Abraham, Isaac y Jacob está por hacer grandes cambios en el mundo. Uno de esos cambios dramáticos es el regreso al plan A de Dios.

El hombre y sus tradiciones han tratado de cambiar el plan de Dios para conformar sus caprichos. Los antiguos Fariseos y Saduceos hicieron lo mismo con la enseñanza de Moisés. La Iglesia Cristiana Gentil hizo lo mismo con las enseñanzas de Yeshúa. Dios nos está regresando a Su plan en estos días. Esto no ocurre sin controversia. Esto ataca el paradigma de la Iglesia y su auto definición. Pero los hijos de Dios y los hijos del Dios Viviente harán esta transición.

Oseas nos dice cuándo la transición toma lugar – “porque grande será el día de Jezreel”. En el Valle de Jezreel al norte de Israel se encuentra una montaña en particular llamada “Megido”. En Hebreo es llamada “Harmegiddo”. Usted debe estar más familiarizado con la palabra en Español “Armagedón.” Oseas dice que la reunión de Judá e Israel está asociada con estos eventos.

Jeremías era el profeta para la Casa de Judá. Jeremías profetizó acerca de dos cautividades para Judá: una en Babilonia por 70 años y la otra, una cautividad de nivel mundial para Judá e Israel juntos. Él también habló de cuándo y cómo Judá y Efraín regresarían.

Algunos de mis hermanos Judío Mesiánicos quienes disputan la enseñanza de las dos casas necesitan leer sus Biblias otra vez. Ellos han sugerido que la Casa de Israel se unió a Judá después de la cautividad de Babilonia antes de que el Mesías viniera. Como resultado, todo Israel es llamado “Judíos”. Esto es nada más y nada menos que puro error.

Hablemos de la profecía de Jeremías sobre la cautividad Babilónica y por qué ocurrió.

Porque así dijo Yahvé: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros Mi buena palabra, para haceros volver a este lugar.
Jeremiah 29:10

Jeremías profetizó que Judá iría a cautividad en Babilonia por 70 años y que regresaría a la tierra en este verso. Esta profecía está basada en Moisés. Moisés dijo que aquellos que cruzaran el Jordán a la tierra prometida serían tomados cautivos si ellos no le daban a la tierra su reposo del Sabbat cada siete años. En particular, él dijo que ellos irían a cautividad un año por cada año que no le dieron el reposo a la tierra.

Entonces la tierra gozará sus días de reposo, todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus días de reposo. Todo el tiempo que esté asolada, descansará por lo que no reposó en los días de reposo cuando habitabais en ella.
Leviticus 26:34-35

Los hijos de Israel habían estado en la tierra 490 años cuando el juicio fue registrado en Crónicas.

Para que se cumpliese la palabra de Yahvé por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos.
2 CRO 36:21

El remanente de Judá regresó de Babilonia después de 70 años, tal como Jeremías lo había dicho. Sin embargo, Jeremías habló de otra cautividad de nivel mundial para Judá. En los días de Nehemías, él vio a hombres cosechando en el año sabático. Aquí tenemos la profecía de Jeremías para la cautividad posterior.

Y acontecerá que cuando anuncies a este pueblo todas estas cosas, te dirán ellos: ¿Por qué anuncia Yahvé contra nosotros todo este mal tan grande? ¿Qué maldad es la nuestra, o qué pecado es el nuestro, que hemos cometido contra Yahvé nuestro Dios? Entonces les dirás: Porque vuestros padres me dejaron, dice Yahvé, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y ante ellos se postraron, y me dejaron a mí y no guardaron mi ley; y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres; porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí. Por tanto, yo os arrojaré de esta tierra a una tierra que ni vosotros ni vuestros padres habéis conocido, y allá serviréis a dioses ajenos de día y de noche; porque no os mostraré clemencia.
Jeremiah 16:10-13

Jeremías escribe su profecía en una forma única, considerablemente diferente de la profecía Babilónica. Él postula una conversación entre nosotros mismos mientras estamos esparcidos por las naciones. Él efectivamente nos hace una pregunta. “¿Por qué estamos acá afuera? ¿Qué hicimos para merecernos esto?” Entonces él mismo contesta a estas preguntas. “Estamos aquí por lo que hicieron nuestros padres, y además, nosotros hemos hecho peor de lo que nuestros padres hicieron”

Para demostrarles cuán poderosa es la profecía de Jeremías… diga el nombre de su ciudad y estado y pregúntese a sí mismo si usted piensa que Abraham, Isaac y Jacob alguna vez escucharon de estos. Yo vivo en Oklahoma. Estoy seguro de que nuestros padres nunca escucharon de este lugar. Es como Jeremías dijo. Fuimos expulsados de la tierra a un lugar que nuestros padres nunca conocieron. En adición, nosotros los Americanos en esta generación hemos sido movidos y cambiados múltiples veces. Yo he vivido en Kansas, Colorado, California y Oklahoma. Estoy en exilio en las naciones y mis oraciones no siempre son contestadas. Es justo como la profecía dijo.

¡Pero he aquí hay buenas noticias! Escuchen lo que Jeremías dice que va a pasar no tan sólo a Judá sino también a la Casa de Israel.

No obstante, he aquí vienen días, dice Yahvé, en que no se dirá más: Vive Yahvé, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; sino: Vive Yahvé, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres.
Jeremiah 16:14-15

Esta increíble profecía dice que todo Israel algún día dejará las naciones y volverá a la tierra de sus padres. Esto es conocido como el “Éxodo Mayor”. Este no es el único sitio en donde se habla de esto. Jeremías repetirá esta profecía en el capítulo 23. Aquí él específicamente señala que el Mesías será el responsable de nuestro regreso. Ezequiel habla del Mesías como el Gran Pastor quien nos trae de regreso en el capítulo 34. Yeshúa el Mesías habla de esta profecía en Juan capítulo 10.

Estas son las profecías de las cuales los Judíos religiosos tuvieron problemas con Yeshúa de Nazaret. Debido a que la iglesia se apropió de estas profecías, reemplazando la Casa de Israel, no se les ha dado una respuesta apropiada a nuestros hermanos. Aún más allá, otros grupos se han mal apropiado de estas profecías, tales como aquellos quienes se desposan con el Israel Británico, los Mormones, y los Testigos de Jehová. La mayoría de los creyentes no quieren tener nada que ver con las profecías utilizadas por ellos ya que no quieren ser asociados con ellos. Por esto algunos líderes Judíos Mesiánicos acusan a maestros de las dos casas de estar enseñando herejías. No obstante, las profecías están en la Biblia y todavía están por cumplirse. Nosotros tenemos que venir a términos con ellas; por esto la enseñanza de las dos casas de Israel es bien importante hoy día. Es bien clave para mis hermanos Judíos que ellos vean quién es Yeshúa y qué Él está haciendo hoy con relación al Movimiento Mesiánico.

La manera y el camino que el Mesías va a usar para completar esta unión de Judá e Israel está también profetizado. Cuando Yeshúa entró en escena por primera vez en Israel, Él estableció su ministerio en Galilea. ¿Por qué Él no fue a Jerusalén y se estableció Él mismo allí? Respuesta: porque la profecía dice que Él trabajaría primero en Galilea, en la tierra de Neftalí, porque ellos fueron los primeros elementos de la Casa de Israel en ser tomados cautivos. ¿Recuerdan ustedes a Yeshúa diciendo, “Yo he venido por las ovejas perdidas de la Casa de Israel?” La profecía dice que ellos verían primero la “luz”. Si alguien va a restaurar algo, éste tiene que ir primero a donde está la brecha para repararla. Yeshúa hizo exactamente eso. Pero, ¿Cómo Él iba a juntarnos de todos los lugares a los que fuimos esparcidos?

La profecía de Jeremías nos dice exactamente en el próximo verso.

He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Yahvé, y los pescarán, y después enviaré muchos cazadores, y los cazarán por todo monte y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos.
Jeremiah 16-16

Yeshúa despachó a sus discípulos por las naciones como los “pescadores de hombres.” Él estaba cumpliendo con la profecía de Jeremías. ¿Pero qué dijo Jeremías que sería característico de este proceso de unión, justo antes de que las dos casas fueran restauradas?

Porque he aquí que vienen días, dice Yahvé, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Yahvé, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán. Estas, pues, son las palabras que habló Yahvé acerca de Israel y de Judá. Porque así ha dicho Yahvé: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros. !!Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado.
Jeremiah 30:3-7

Jeremías dice que en los días previos a la restauración de las dos casas de Israel sería como en el tiempo de la historia de Jacob y Esaú. ¿Recuerdan ustedes cómo la familia de Jacob estaba dividida en dos campamentos? ¿Recuerdan ustedes como Jacob estaba angustiado y aterrorizado? Miren al Israel de hoy.

Hoy día, Israel está dividido en dos casas. Los hijos de Lea (Judá) cruzaron hacia la tierra y están tratando con los hijos de Esaú. Existe conflicto, terror y pavor. No hay paz. Es el tiempo de la angustia de Jacob. Aún los rabinos de Israel han anunciado esto públicamente.

Muchos Cristianos asocian el término “la angustia de Jacob” con la gran tribulación. Su definición primaria no es acerca de la tribulación; es acerca del conflicto entre los descendientes de Jacob y Esaú que precede a la reunión de los dos campamentos de Jacob (las casas). Es acerca del regreso a la tierra después de haberle servido al tío Labán (el exilio en las naciones).

Jeremías describe la angustia de Jacob como hombres que colocan sus manos en sus lomos como si fueran a parir y cuyos rostros están pálidos. Ustedes pueden ver eso cada vez que una bomba terrorista explota. En Israel, estos son los días de la angustia de Jacob. Pero noten la palabra final de Jeremías. “pero de ella será librado.”

El profeta Ezequiel comienza en el capítulo 35 describiendo el conflicto con Esaú. En el capítulo 36, él nos cuenta más. En el capítulo 37 él nos cuenta cómo los huesos secos serán una nación otra vez, movidos por el espíritu de Dios. Entonces nos dice que Él unirá a Judá y a Efraín (la Casa de Israel) y los convertirá en un solo palo (un árbol de olivo).

Hijo de hombre, toma ahora un palo, y escribe en él: Para Judá, y para los hijos de Israel sus compañeros. Toma después otro palo, y escribe en él: Para José, palo de Efraín, y para toda la casa de Israel sus compañeros. Júntalos luego el uno con el otro, para que sean uno solo, y serán uno solo en tu mano. Y cuando te pregunten los hijos de tu pueblo, diciendo: ¿No nos enseñarás qué te propones con eso?, diles: Así ha dicho Yahvé el Señor: He aquí, yo tomo el palo de José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus compañeros, y los pondré con el palo de Judá, y los haré un solo palo, y serán uno en mi mano.
Ezekiel 37:16-19

Ezequiel continúa y declara específicamente que las montañas de Israel (el “West Bank” o Banco del Oeste) es el blanco para el regreso.

Y les dirás: Así ha dicho Yahvé el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos. Ni se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeliones; y los salvaré de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los limpiaré; y me serán por pueblo, y yo a ellos por Dios.
Ezekiel 37:21-23

Ezequiel también dice que el retorno del Mesías está conectado con este regreso de la cautividad.

Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra. Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de ellos para siempre. Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos; y los estableceré y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para siempre. Estará en medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y sabrán las naciones que yo Yahvé santifico a Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre.
Ezekiel 37:24-28

El apóstol Pablo utilizó la imagen del árbol de olivo en Romanos 11 para explicar cómo los Gentiles son ramas silvestres siendo injertadas en el mismo árbol de olivo en donde las ramas rotas (Judá y Efraín) serían injertadas.

Ezequiel dice en el capítulo 38 y 39 que una batalla será peleada sobre las villas sin muros en las montañas de Judá y Samaria de Israel (las colonias Israelitas que se encuentran en el “West Bank”). Según la profecía, la batalla concluirá a favor de Israel porque el Dios de Israel será el que pelee la batalla. Como consecuencia, los Palestinos no existirán más. La ciudad de Damasco no existirá más. Las ciudades de Jordania no existirán más. Será despampanante. Aún las naciones dirán, “¡De seguro hay un Dios en el medio de Israel!” Aún los Israelitas dirán, ”De seguro hay un Dios en medio de Israel!” Pero entonces, algo espectacular sucederá.

Dios declarará a las naciones que el exilio de Israel está terminado y completado. Será hora para todo Israel (Judá y Efraín) que regresen a la tierra de nuestros padres. Escuchen las palabras de Ezequiel sobre este particular.

Y pondré mi gloria entre las naciones, y todas las naciones verán mi juicio que habré hecho, y mi mano que sobre ellos puse. Y de aquel día en adelante sabrá la casa de Israel que yo soy Yahvé su Dios. Y sabrán las naciones que la casa de Israel fue llevada cautiva por su pecado, por cuanto se rebelaron contra mí, y yo escondí de ellos mi rostro, y los entregué en manos de sus enemigos, y cayeron todos a espada. Conforme a su inmundicia y conforme a sus rebeliones hice con ellos, y de ellos escondí mi rostro.
Ezekiel 39:21-24

Ezequiel da esto como profecía doble (lo cual significa que será algo determinado por Dios).

Por tanto, así ha dicho Yahvé el Señor: Ahora volveré la cautividad de Jacob, y tendré misericordia de toda la casa de Israel, y me mostraré celoso por mi santo nombre. Y ellos sentirán su vergüenza, y toda su rebelión con que prevaricaron contra mí, cuando habiten en su tierra con seguridad, y no haya quien los espante; cuando los saque de entre los pueblos, y los reúna de la tierra de sus enemigos, y sea santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones. Y sabrán que yo soy Yahvé su Dios, cuando después de haberlos llevado al cautiverio entre las naciones, los reúna sobre su tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos. Ni esconderé más de ellos mi rostro; porque habré derramado de mi Espíritu sobre la casa de Israel, dice Yahvé el Señor.
Ezekiel 39:25-29

Para que Judá y Efraín sean restaurados, tenemos que tener el castigo del exilio en las naciones completado. Dios tiene que declarar el exilio como terminado. Yeshúa dijo que el exilio no terminaría hasta que todo el Evangelio sea predicado en todas las naciones y esto es hasta que “el tiempo de los Gentiles esté cumplido.”

Miren lo que Pablo tuvo que decir específicamente.

Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: “Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, Cuando yo quite sus pecados.”
Romans 11:25-27

”Todo Israel será salvo” es la promesa de Dios el traer a todo Israel de regreso de las naciones. “El Libertador vendrá de Sion” es el lenguaje del éxodo mayor cuando el Mesías nos juntará a todos de nuevo. Pablo cita solamente un verso. Hay muchos versos que hablan de la obra del Mesías trayéndonos de regreso a Sion. Aquí hay unos pocos más. Todos ellos hablan del regreso de la cautividad como un tiempo de restauración, de liberación y salvación, justo como el éxodo del antiguo Egipto.

!Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel! Cuando Yahvé hiciere volver a los cautivos de su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel.
SAL 14:7
!Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel! Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo, se regocijará Jacob; se alegrará todo Israel.
SAL 53:6

Isaías tiene mucho que decir acerca de este asunto, particularmente cuando él habla de la consolación de Israel.

Y volverán los rescatados por el Señor, y entrarán en Sion con cantos de alegría, coronados de una alegría eterna. Los alcanzarán la alegría y el regocijo, y se alejarán la tristeza y el gemido.
Isaías 35:10; 51:11

Sin embargo, vamos a regresar de nuevo a la antigua historia de Jacob cruzando a la tierra y reconciliándose con Esaú. Jacob luchó esa noche con el Ángel del Señor. Algunos de los sabios de Israel están dispuestos a admitir que Jacob estaba luchando con el Mesías, ya que Jacob llamó a aquel lugar Penuel (la cara de Dios). Cuando usted trata con el Mesías, usted trata con la cara de Dios. ¿Pero y qué del encuentro con Esaú? ¿No sucedió como en esas películas de Hollywood en donde ellos corren el uno en pos del otro y se abrazan, se besan y viven felices para siempre? No lo suficiente.

Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron.
Genesis 33:4

Es cierto que Esaú no destruyó a Jacob y a su familia. Pero no fue feliz para siempre. De hecho, Moisés profetiza eso al poner las “jotas” sobre las letras de la palabra “besó”. El beso de Esaú no fue genuino y sincero. En efecto, es un beso de muerte. Desde entonces, los descendientes de Esaú han atentado para matar a los descendientes de Jacob. ¿Se recuerdan de los Amalecitas en el desierto? Ellos eran descendientes de Esaú. ¿Se recuerdan de Amán durante los días de Ester? Él también era un descendiente. Hay muchos de Israel de hoy quienes piensan que Hitler también era un descendiente. ¿Recuerdan ustedes que Esaú era un cazador, y que Jacob habitó en sus tiendas como un pastor? Esta es la otra parte de la profecía en Jeremías 16:16. Miren el verso otra vez.

He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Yahvé, y los pescarán, y después enviaré muchos cazadores, y los cazarán por todo monte y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos.
Jeremiah 16:16

La profecía de los cazadores viniendo después es Jeremías refiriéndose al posterior conflicto con los descendientes de Esaú (los cazadores).

Ahora regresemos a Moisés. Él habla proféticamente sobre el conflicto de Jacob y Esaú durante la última generación y concluye con su profecía sobre el Éxodo Mayor.

He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Yahvé, y los pescarán, y después enviaré muchos cazadores, y los cazarán por todo monte y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos.
Deuteronomy 29:29

Este es un verso bien intrigante mientras Moisés concluye la Torá y le habla a la última generación. Casi se cae del tapete cuando usted ve las mismas “jotas” sobre las palabras “ y a nuestros hijos para siempre.” Este verso está conectado a la historia de Jacob y Esaú. Los futuros hijos de Moisés serían parte de la resolución con los descendientes de Esaú. Porque en ellos está envuelto todo el conflicto. Es también por esto que las Escrituras múltiples veces declaran “A Jacob amé, mas a Esaú odié.”

Desde este momento, Moisés comienza a describir nuestro éxodo de todas las naciones al final de los tiempos.

Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Yahvé tu Dios, y te convirtieres a Yahvé tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces Yahvé hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Yahvé tu Dios. Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Yahvé tu Dios, y de allá te tomará; y te hará volver Yahvé tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres.
Deuteronomy 30:1-5

Claramente, esta profecía todavía no se ha cumplido. Es una promesa de Dios, dicha por la boca de Moisés. Hay otros muchos pasajes más que describen este éxodo. En particular, la enseñanza entera de la Gran Tribulación y la segunda venida es acerca de ese éxodo. Como ven… justo cuando Dios dice que es tiempo para nosotros de regresar, otro Faraón se levantará (el anti mesías) y él dirá, “No dejaré ir al pueblo.”

La Gran Tribulación se trata de todas las profecías acerca del éxodo a través del desierto. Los juicios en el libro de Apocalipsis son paralelos a los juicios del antiguo éxodo de Egipto. De hecho, la historia completa del éxodo Egipcio es realmente una profecía de lo que le pasará a la última generación. Escuchen cómo Pablo lo describe.

Y estas cosas [el éxodo de Egipto] les acontecieron [a nuestros antepasados] como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos [la última generación].
I Corinthians 10:11

¿Usted quiere tener una buena razón para estudiar la Torá? Si usted es un miembro de la última generación, su vida y la vida de sus familiares dependen de ello. En verdad Moisés dijo: “Porque no son palabras vanas para ustedes, sino que de ellas depende su vida, como en este día.”

Una de las enseñanzas que viene de la Torá para su misma supervivencia es el asunto de Sucot. Sucot es la expresión Hebrea para la Fiesta de Tiendas / Tabernáculos. La Fiesta de Tabernáculos le enseña a usted y a su familia a cómo sobrevivir en el próximo Éxodo Mayor. Está basado en la antigua historia de Jacob y Esaú otra vez. Una vez que Jacob y Esaú se despidieron, ¿adivinen a dónde fue Jacob?

Jacob, en cambio, se fue hacia Sucot, y allí se hizo una casa para él y cobertizos para su ganado. Por eso a ese lugar se le llamó Sucot.
Genesis 33:17

¿Por qué la Biblia nos da este pequeño detalle? Porque su vida depende de esto.

En el éxodo Egipcio, ¿En dónde fue el primer lugar donde los hijos de Israel acamparon?

Los israelitas partieron de Ramsés y acamparon en Sucot.
Numbers 33:5

Cuando el Mesías regrese, ¿cuál será la primera cosa que hagamos con Él en Jerusalén?

Todos los que sobrevivan de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Yahvé de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos.
ZAC 14:16

Hermanos, permítanme ser bien directo con ustedes. ¿Ven ustedes un patrón aquí? ¿El Espíritu Santo no le ha llamado su atención en esto? Es extremadamente importante que entendamos este punto. Lo que les sucede a los padres, les sucederá a sus descendientes. Si usted intenta escapar, sobrevivir y perdurar la Gran Tribulación, usted tiene que entender que usted escapará por una tienda (una suca) y que la seguridad estará en el campamento de los justos. Déjenme enseñarles la promesa de los Salmos.

No temerás al terror nocturno ni a la saeta que vuele de día, ni a la pestilencia que ande en la oscuridad, ni a mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegarán. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Yahvé, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada,
SAL 91:5-10

Cuando usted observa la celebración de la Fiesta de Tabernáculos, usted habita en tiendas.

Es probablemente por esto que el último mandamiento que Moisés enfatiza en su último discurso de la Torá es la observación de la Fiesta de Tabernáculos. Es de un significado muy profundo para la última generación.

Escribió Moisés esta Ley y se la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, que llevaban el Arca del pacto de Yahvé, y a todos los ancianos de Israel. Y Moisés les dio esta orden: «Cada siete años, al llegar el año de la remisión [Cuando el Mesías nos rescate de las naciones], en la fiesta de los Tabernáculos [Sucot], cuando vaya todo Israel [Cuando todo Israel sea salvo] a presentarse delante de Yahvé, tu Dios, en el lugar que él escoja [En Jerusalén cuando Él aparezca], leerás esta Ley ante todo Israel, a oídos de todos ellos.
Deuteronomy 31:9-11

Yo comencé este artículo contándoles a ustedes acerca de la historia Judía del amanecer del día. Los sabios de Israel dicen que vigilantes eran estacionados en el templo cada noche. Sólo el vigilante quien tenía la última guardia y se quedaba despierto tenía el regocijo de ver el amanecer del día. Esto es lo que quiere decir las palabras de Isaías.

«¡Voz de tus atalayas!» Alzarán la voz; a una voz gritarán de júbilo, porque con sus propios ojos verán que Yahvé vuelve a traer a Sion.
Isaiah 52.8

Estamos parados en la última vigilia de las generaciones. Debemos permanecer despiertos y mantener vigilancia. La promesa del amanecer es verdadera. Veremos al Mesías juntar las dos casas de Israel y traernos de regreso de las naciones.

Cuando una rama es injertada al árbol, le toma tres días hacer la unión. Cuando hace agarre, existe un término técnico para esta unión. Es llamado Sion.

Monte


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